descrito por el Profesor Bränemark en los años 50,
mediante el cual el organismo establece una conexión
directa entre el hueso y la superficie del implante.
Cuando se ha producido la osteointegración el implante se
encuentra firmemente unido al hueso y puede soportar una
prótesis para hacer frente a todos los requerimientos
funcionales y estéticos como si se tratase de un diente
natural sano. Otra característica de la osteointegración es
la de ser muy estable en el tiempo por lo que estos
tratamientos ofrecen resultados satisfactorios que se
disfrutan durante muchos años.